martes, 20 de agosto de 2013

Faltan chacareros y sobran plantadores de soja

No es lo mismo ser chacarero que sojero. Una cosa es ‘ser chacarero’ y otra es plantar soja, son dos universos distintos, con pautas y valores tanto culturales como económicos, totalmente diferentes. El plantador de soja carece de arraigo, compra y vende fuera del pueblo. Todo ‘directo’ y al por mayor, nunca intermedia ni con la cooperativa, ni con los proveedores pueblerinos. No compra ni el ‘asado para la gente’ en los lugares donde trabaja. Terciariza todo, pone a la tierra como suelo. Es una agricultura extractiva, sin arraigo, minera.
La chacra mixta es su antítesis, está directamente vinculada con el medio local y la presencia humana es constante, pues las vacas, el galpón de pollos o de cerdos o ‘lo que sea que camine’ comen y hay que verlos todos los días. Todo el tiempo está comprando, vendiendo o demandando servicios del medio local. Está consumiendo y generando valor local, dando trabajo.

Las formas jurídicas

La chacra mixta puede ser unipersonal, sociedad de hecho (SH), sociedad anónima (SA), sociedad de responsabilidad limitada (SRL) o lo que sea; al igual que la agricultura puede ser un fideicomiso, sociedad anónima, unipersonal, sociedad de responsabilidad limitada o lo que sea y trabajar miles de hectáreas, lo que se discute es la concentración económica y el monocultivo. La forma jurídica es el envase, el contenido es lo que define. Tampoco sirve o aporta que un propietario pequeño, solo, por su cuenta, siembre sólo y siempre soja.

Los nombres poco importan, también se denominó pool de las carnes al acuerdo de los frigoríficos que se constituyó antes de la primera guerra mundial para explotar el ‘monocultivo ganadero’ que … y desarrollara magistralmente L. D. Latorre.

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